El territorio que hoy ocupa el Estado de Querétaro fue habitado por otomíes y purépechas, siendo estos últimos los dominantes. Había también una pequeña presencia de tribus nómadas llamadas chichimecas (
pames y
jonaces). Hay algunos sitios arqueológicos que datan de este tiempo como El Cerrito en Corregidora, y los sitios de Ranas y Toluquilla en la
Sierra Gorda.
Este estado fue habitado en 1446 por indígenas otomíes y tarascos, convirtiéndose en los dominios del señor de los purépechas.
Época prehispánica
La tradición menciona que el 25 de julio de 1531 se fundó Querétaro con la llegada de los españoles al mando de
Hernán Pérez Bocanegra y Córdoba, en una alianza con el indígena otomí
Conín que era el
cacique de
Jilotepec. A la entrada de la ciudad se encuentra el monumento a este cacique otomí en piedra de cantera negra dando la bienvenida a sus visitantes. La ubicación fue elegida tomando en cuenta el lugar donde el 23 de julio de 1531 Conin organizó a su ejército para entrevistarse con los capitanes "Lobo y Coyote" de las fuerzas
chichimecas que se oponían al avance de la colonización.
Aunque en el territorio queretano se han encontrado rastros de pobladores olmecas y huastecos, las huellas nativas más recientes fueron de chichimecas, otomís – que llamaban a estas tierras el lugar de las Peñas Grandes- y purépechas- que las conocían como el Lugar del Juego de Pelota. A la llegada de los españoles, solamente los pames lo jonaces – ambos grupos chichimecas- opusieron resistencia a la ocupación; las otras tribus indígenas aceptaron de buen grado participar en las empresas materiales y espirituales que iniciaban los conquistadores en esta región. Poco a poco se construyeron puestos de vigía y presidios en la ruta de la plata, que cruzaban las entonces llamadas Provincias Internas de Querétaro, Cadereita y Escanela. A lo largo de este camino fueron creciendo poblados y ciudades: primero fueron ventas para el descanso de las capitanías que resguardaban los cargamentos de metal, luego aparecieron el comercio y las haciendas de beneficio con sus imprescindibles capillas o iglesias y, desde luego, las misiones para el adoctrinamiento religioso. Poco después de la Guerra de Independencia, en 1824, con la República ya establecida, fue erigido estado. Aquí en 1848 el congreso de unión se vio obligado a ceder al a Estados Unidos la mitad del territorio nacional, en 1867 un fugaz emperador perdió su última batalla y a principios del siglo XX se promulgó la constitución que rige a todos los mexicanos. Hoy, con el mismo afán que en el pasado, los 18 municipios de Querétaro trabajan para avanzar en la modernidad y asegurarse un futuro promisorio.
